El mármol es una piedra natural formada sobre todo por calcita (carbonato de calcio) o dolomita. De ahí salen su veta, su tacto frío y el brillo que toma al pulirse.
De ahí salen también sus límites. La calcita tiene dureza 3 en la escala de Mohs: más dura que una uña, más blanda que el vidrio o el acero de un cuchillo. Por eso el mármol se puede rayar con utensilios de metal y reacciona con los ácidos de la cocina. No es un defecto de la lámina: es química.
Sabiendo esto, eliges bien dónde ponerlo y con qué acabado. En pisos, muros y baños su veta natural es la protagonista. En un mesón de cocina de uso intenso pide más cuidado que el granito, el cuarzo o la piedra sinterizada.
En el comercio también se llama mármol a piedras parecidas. El travertino es una caliza con poros característicos que se vende como “mármol travertino”, y el Negro Marquina es, técnicamente, una caliza bituminosa.